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sábado, marzo 02, 2013

La sencillez que seremos



Nos atrevemos a juzgar a alguien por su falta de identidad, sin saber que somos nosotros mismos los que no sabemos siquiera definirnos. También corremos la cara a la pobreza, al hombre que pide monedas en medio de los viejos buses en la ciudad después de cantar con voz gastada y ronca. Le huimos a la realidad en la que estamos sumergidos, en donde no tenemos quién nos quiera y nos diga que aún podemos valernos por nosotros mismos. Tanto le corremos a la felicidad, al nivel de nunca saber verdaderamente cuándo lo fuimos, en su inmediatez lo vemos como un hilo delgado al que no queremos nombrar ni tocar, por temor a romperlo.

La vejez del centro debería ser suficiente presagio como para legitimar sus mendigos, sus tristezas y faltas de migas. Entre ausencias que aún roncan, en medio de vasos y vidrios rotos de sábados alcoholizados, fruncen el ceño cuerpos que hace años dejaron de vivir. La ruta es lenta, con un compás de aire espeso, ahogadizo al respirar, en el fondo no quiero respirar esos pesares, me rehúso a respirar la pobreza. Soy ignorante, como tantos, en temer a lo que no conozco, sin siquiera darle una oportunidad a un desalmado. De nada sirve que el rugido y quiebre de cada parada del bus, cantando junto al zumbido de charlas afuera del cristal por el que me arrimo, por el que me incluyo y a la vez me defiendo, de ese mundo de golpes y polvo. El régimen de gris evita simpatía al roce de manos, el soplo de un viento que no atribuye felicidad, el mismo aire que respiro, caliente y fogoso, en donde pareciese insípido a los cuerpos caminando hacia una y otra dirección. Afortunadamente somos seres de costumbre, de rutinas inconclusas que evitamos a toda costa en el momento en el que queremos ser nosotros mismos. La calle más rota que las botellas, pequeña autopista de muertos, mantiene su postura indolora ante zapatos sucios y frecuentes balas de saliva. A pesar del frío que tuve en la madrugada, la tarde estaba consumida por un sol picante. Fuera de foco, se verían sombras sin tronco, persiguiéndose unos a otros sin razón alguna, extraídos de alguna referencia arrojada al albedrío de un llamado de hija
y un latido de padre. Dejé de encontrarle razón a estar inserto en un mundo en donde me hundí en la música de mis audífonos, al que no iba al ritmo de absolutamente nada en ese cuadro gris. Evitaba darme razones para querer estar allá, descubrir todo aquello a lo que le temo, a los cuchillos sin querer ser otra noticia de un amigo muerto. Pero tan sólo quizás, podría bajarme del colosal bus en el que viajaba, a su ritmo de cáncer de pulmón terminal de algún viejo y encontrar en medio de toda la miseria que mis ojos veían, aquello a lo que era ignorante.

La música de mis audífonos me daban certeza que seguía protegido, alejado del frío que sufrirán los humanos de ese paraíso en las noches. Seguía civilizado, con mi pinta de educado e incrédulo a las verdades que arrojaba la mujer que entró cojeando pidiendo limosna. De no ser porque me quité un audífono velozmente, impulso causado por el morbo que invadía mi mente de unirme al gallinero humano que era la calle peatonal, no me habría dado cuenta de la existencia de aquella mujer. Decía algo así como tantas otras que había tenido que oír desde que había llegado a la ciudad. Usualmente las miraba mal, jamás les había dado una moneda porque vivía con la idea de que la operación de sus hijos y la falta de techo eran mentira, en cambio a dar las monedas a estos fines las usarían para comprar bóxer o perico. ¿Pero quién era yo para juzgar la veracidad de lo que decían tantísimas personas, en tono suplicante y lloroso? O inclusive, quién era para erradicar las mentiras que arrojaban, sabiendo que todos en el fondo decimos más mentiras que las que quisiéramos aceptar.

Fue entonces cuando que apareció un hombre vistiendo una chaqueta más usada que la hipocresía, descalzo y con un pantalón café que seguramente inició siendo gris. Sus pies mugrosos y fríos en el asfalto, bailaban, su cuerpo retumbaba con una sencillez que personalmente jamás he podido experimentar. Me daba la espalda, pero se notaba que estaba comiendo algo, mirando la entrada de algún antro. Su pobreza era el eco de la fauna del centro engañoso y peligroso que nos inculcan desde pequeños. Aunque bailaba con pronunciada felicidad, no estaba al compás de la música de mis audífonos. Decidí quitármelos por un momento, moría de curiosidad de saber a qué le bailaba aquel viejo destartalado. Primero me encontré con ruido, pasos y frenos de los múltiples buses en la zona. Las tiendas con letreros mal escritos y de escaza iluminación capturaron mi atención. Debo admitir que en tanto bullicio, casi pierdo de vista a aquel viejo el cual se movía sosteniendo su cuerpo sobre un solo pie y luego sobre el siguiente. La música a la que le bailaba ese hombre, sorpresa para nadie, era algún mariachi desconocido en mi vida, proveniente de un casino de mala muerte. Aún así, el disfrute del hombre florecía el gris, le daba razón de brotar al pasto que se oculta tímidamente bajo el asfalto, por temor a morir tan rápido como se asomó al sol. Era una sencillez tan increíble y una felicidad genuina en medio de su pobreza absoluta, que hasta cierto punto se la envidié. Me lo imaginaba sonriente con cada bocado y con cada nuevo instrumento del concierto invisible al cual él solo acudía. Nunca le conocí el rostro, ni le conté las migas perdidas en el pelo con el que contaba, jamás le vi la sonrisa que me imaginé que tenía ni el tipo de pan que comía. Sin embargo, le conocí a través de la sonrisa que me dejó, por la sencillez que quise encontrar en mí, por las ganas de por primera vez en mi vida, quedarme allí bailando junto a él, al ritmo del mariachi o la champeta que después sonó. Ahí, junto a tan poco, significó un impulso ahogado, porque a fin de cuentas nunca me bajé del bus, sino hasta que llegué a la calle en donde vivo. Sin saber jamás su nombre, me di cuenta que yo no era maravilloso por lo que tenía, ni por lo que quería ser, sino por haber tenido la oportunidad de ver la felicidad más pobre del planeta. 
miércoles, junio 16, 2010

Haiku I

Drops Drops Drops

Crystal blues in soul,
which shatter our thin insides,
let the rain touch me.


Remorse

Settle the fright tight
sing inside the turns and gaps,
deep sorrow shall pass.


Live Forever

Plastic world of fuss
facial smile upon the life
in this film we stand.
domingo, abril 18, 2010

Cosas del Tiempo

Eterno, quizás, pero igual de vulnerable al visible adversario.
jueves, abril 08, 2010

Después de Todo...


Odio, después de ponerme a pensar, reflexionar sobre cosas que pude hacer y simplemente no me tomé el tiempo para hacerlo. De esas cosas que no parecen de mucha importancia. Él con su nuevo conjunto de ropa traido de Estados Unidos, celebrando con nosotros, sin embargo lo dejamos sentarse y sumirse en su silencio. Ni una foto esa noche, ni una con él tengo que yo sepa. Y ahora pienso, cómo me hubiera gustado tomarla y tenerla, tesorarla. De ella sí tengo algunas y otros cuantos pedazos de papel, y aunque, despues de todo, pasé más tiempo con ella al ser mi compañera de clases, mi amiga, ahora pienso que con él no tengo mucho de qué cogerme. Mucho menos si no está, si ninguno está.
Hoy no escribo historias. Hoy sólo dejo el silencio.
viernes, marzo 19, 2010

El Resplandor del Parque


Hay veces que me desconozco. Aquellos momentos en los que no hago lo habitual y un espíritu controlara mi cuerpo, suelto a su merced. El ferrocarril suena con un duro traqueteo entre los balances y movimientos de cada vagón. Los picos de las montañas tienen un aspecto deforme y gracioso, tocando los cielos con la punta de sus áridas manos. Mientras las aves decoran la atmósfera como estrellas fugaces del sol. Siempre presente el parche gris que tiñe el fondo azul se asoma hacia el oeste, dedujo el conejo travieso que ésta esconde. Cada media hora de viaje el terreno cambia, con cada nuevo color predominante también lo hace mi humor. El verde de las copas altas, aunque algunas secas, me confunde, cuando sigo fijándome en mi reflejo en la transparencia del vidrio del vagón. Ando solo, curiosamente el vagón sólo posee un conejo que revolotea por todos lados, untando de blanco la tapicería negra de los muebles. Aún no estoy seguro por qué tomé el tren. El ansia de ver la próxima parada disminuye con cada latido y cambio de frescura de la vista. Me calmo y me dejo llevar por la segura serpiente en el recorrido escurridizo por paisajes variados como las perspectivas. Los leves rayos de sol aún entran iluminando el rostro curioso. Pero aún más extraño es la absurda distancia entre cada parada, sin embargo en la bastedad del terreno no he encontrado a un solo cuerpo humano divagando por el lugar, observando lo que pienso. El reloj se detuvo hace un tiempo, en realidad poco me interesa, prefiero ver el ocaso más poderoso del mundo. Los rayones anaranjados y rosados de crayón se desplazan en cuanto se difumina el sol bajo la planicie marrón y es absorbido por la gravedad universal. Cada latido se personifica con el creciente mar de diamantes espaciales. Espero a que pronto aparezca una gran sonrisa voladora, sin embargo, nada sucede. El silencio domina la escena y me consume. A pesar de que la próxima parada nunca venga, sentí por primera vez, que podría estar ahí, sentado, observando una y otra vez lo maravilloso del cambio de la naturaleza, por el resto de mi vida.
jueves, marzo 11, 2010

Instante al Recuerdo

Dejo un tiempo,
un segundo,
aquel instante
para pensar
y reflexionar,
sobre todo aquello
que me deja pensando,
sobre todo aquello
que me causa emoción,
sobre el mundo
sobre tí
sobre ellos
sobre la lista sinfin.

Continuo prometiendome,
ignorando las circunstancias
en las que nos envolvemos
y tomamos el veneno
de la copa plateada de vino
hasta terminar con los labios morados.

Por ello es que me agarro
del dulce recuerdo
sin pesadillas ni dudas
sonriendole al horizonte
para pensar
para escuchar
para reir
para lograr.

Continuo aceptando el tiempo
y las ondas difusas en los ojos
vidriosos y llevados
por el camino de la selva
inconclusa y plural del mundo
con existencias cercanas al alma.

Simplemente dejo el momento
incrustado en la memoria
infinita de peces
infinita de gritos
infinita de vidas
infinita de destellos de luces
infinita de tí.
lunes, marzo 01, 2010

Fooled by Realm


Depth into bright light, no sound, no rise. For whom shall I wait for, when time is distant and sorrow is flawed. Take the flight before dawn comes closer and the screams become gasps of thin fluid air, blowed and wiped by myself. When nothing is round and it's all around, then shall our souls seek revenge, so tender, sweet, unsettled rage. Rough cheeks follow the touch, but its ending point isn't declared, unless the lips finally unite. No kiss is true, always fake, low standard categorization of surreal lines in my head. Tonight, smiles are cold and hands become stone, charity is stolen due to its lack of corruption. Now, when cities are forsaken and freedom is regulated, our destiny does not dare to ask: where is the finish line? Damned finish line, he said, no trace it holds nor its roses glow. For this life of misery and forgiveness, now its late. Where trees are tall and reality is confused, smoke comes out and colors grow. Clouds are green and eyes become dimmed, then and only then our bones will turn into flesh. Neurons are crushed and heads are turned, crime is done under a surrendered glare. Unreality of time passed by, faces never seen, sunk, not shrunk, in jealousy. Dreams may do of us what they wish, and no choices are forgotten, nor made. Joy comes out from each inhale of sweet air, its exhale is like a rush of blood to my head, no shots of pain are released, only of melancholic ecstasy. Excitement of being alive, but at the same time it is bitter by memories, in hurricane forms, blows my mind, everything becomes displaced, unarranged. Flakes of ice hurry to be absorbed by the white ground, distortion they fall, cruel, harsh days of winter come. Seasons, all alike, of time, weather, love and above all, of madness. Twisted thoughts coming from the crowd, who cheers and kisses; brainsick fools. All fooled by the world, and its content; isolated by alternated lives, which result to be connected, bonded, and the same ending, dead and lame, no heroic actions are involved. Reason becomes lost in uneven memories and the emotions carried to the edge, shapeless, endless. Although memories have become flashlights, now life itself hollow.
miércoles, febrero 17, 2010

Restos de Guerra

Su vestido, color escarlata, brillaba cada vez más, con gran intensidad. Sobre aquella piedra perfecta, de forma ovalada, un escenario para la bailarina, la pequeña bailarina. Sus pequeños y vírgenes labios extendiéndose sobre su suave rostro. El vestido de terciopelo se mecía de un lado a otro, con gracia y delicadeza. El escenario estaba listo, su audiencia la aclamaba para que hiciera su gran acto, los aplausos llovían fuertemente. Los nervios la succionaban, obligándola a esconderse detrás del telón de aire. Las olas del mar orquestaban el lugar, y su olor de frescura recorría la fina silueta de la bailarina. Todo se sentía tan seguro, sin importar lo que fallara su sonrisa permanecería, llena de felicidad. La pequeña, pero confiable, pista de baile poseía unos diminutos bultos en su superficie, mejorando el equilibrio al danzar, ya que la lluvia había humedecido la playa la noche anterior. Ya estaba lista, había practicado su rutina cientos de veces, cada paso es esencial, cada gesto de delicadeza es fundamental. El sol radiaba sobre su frente, llenándola de sudor, al igual a su audiencia de cangrejos y conchas rotas.
La playa, sucia y plateada, poseía grandes cantidades de objetos metálicos y añicos de buques; la tormenta había azotado intensamente unas cuantas frias noches anteriores. Una leve llovizna cayó sobre la bailarina mientras danzaba y recibía cumplidos de todos los seres marinos cercanos. Enamorada de sus emociones, ella seguía moviéndose como un disco sinfín; que siga danzando, no pares el tiempo, no detengas los pies. La mañana aún tenía una atmósfera sombría, siempre recordando a todos los cuerpos marchando hacia sus propias muertes, ingenuos defensores de la paz. Balas perdidas en el suspenso de la dulce playa, esta tierra muerta que ahora recobraba vida con cada zapateo. Bombas de venganza danzaban con ella, de un corazón ya vació, asesinado por su mente inocente. Sus pequeños pies bailaban al ritmo de tambores de guerra, explosiones e himnos de desesperación. Amelia gritaba de euforia, no podía parar, éxtasis en todo su cuerpo, ganas de volar, donde la verdad es mentira y el mundo está más cuerdo. Cada sonrisa aumentaba su ritmo, saltos de alegría realizaba sobre sus espectadores ermitaños.
Las olas explotaban sobre su escenario, como pólvora, dejando un suave rocío color plateado. Mandaba besos al aire, sonrisas al vació. Entonces reconoció a su madre corriendo hacia ella, con la boca abierta de gritos, parecía llena de energía, gritando frenética. Ella sabía que le había encantado el baile a su madre, mientras corría hacia ella. Con cada paso aumentaba la velocidad, no quería perderse el gran final. Amelia bailó más rápido y con un rostro más radiante cuando vio a su mamá corriendo como nunca hacia ella. La diminuta bailarina entonces reconoció la cara de angustia de su mamá, aterrorizada del inevitable porvenir. Entonces se escuchó un gran estruendo, un enorme sonido de destrucción proveniente justo del escenario de la bailarina del mar, acompañado por un temblor. Una lluvia de arena se elevó hacia los aires, una explosión, de dolor e ingenuidad, de ojos hacia atrás, de mirlos voladores, domando el cielo. Cuando terminó el acto algunos lanzaron rosas blancas, otros margaritas, hacia el pequeño cofre, de negro, de un beso, de un viejo, de un clero, con un par de zapatillas rosadas que nunca más se volvieron a mover.
viernes, febrero 05, 2010

Alas en Sombras

Sus alas con el tiempo de las décadas ahora andaban destartaladas y opacas. Antes, cuando volaban por los cielos, hasta un sinfin de tiempos surreales, se desvelaban horas dislumbrando el cielo con puntos plateados. También los rostros se tornan más oscuros con cada mirada desigual. La conformidad carece en el reino. Vieru ya había notado el cambio, ahora el paraiso era descuidado y sus alcobas de nubes se desmoronaban ante la vista ciega.
- Ya lo has notado? - pregunta Vieru desconcertado, fijando su mirado a los colosales rascacielos, mientras toca la punta de éstos.
- Qué quieres decir? - responde el ángel a su derecha.
- De cómo todo se destruye bajo nuestras alas. La gloria de éste lugar está tan corrupta y maldita como nuestras alas. - Dice Vieru con un tono frio, congelando la atmósfera de los dos.
- Pues, la verdad siempre lo trato de ignorar, se me hes más facil si tan sólo pienso que sigue siendo el paraíso que todos abajo añoran.
- No te duele vivir en la mentira de éste lugar hecho escombros? Ya ni nos ponen cuidado, vivimos tan rutinarios que la sociedad de los mortales se hace más variada y emocionante - Luego piensa, bate las alas por unos segundos y siente el aire bajo las plumas impermeables. Aún así no logra crearse ni un gesto de satisfacción ya que hasta la brisa carece de sentimiento.
- La soledad es dolorosa y la falta de fé también, sin embargo me obligo a pensar en lo mejor. - Responde el ángel mientras Vieru se mueve de un lado al otro, impaciente.
- Mis alas están desgastadas y manchadas, para serte honesto éste lugar está un asco. Hace años que me cansé de vivir aquí. - Los puntos moviendose en las bastas metropolis de concreto carecen de alma, pero pueden decidirse, viven. El anochecer se acercaba tan rápido como el latido del centro de la Tierra. Aquellos rayos reflejados en las estatuas de acero, mostraban lo bello del lugar, pero las pobres alas de los ángeles se mantenian cabizbajo y conteniendo la respiración; de vez en cuando uno se deja caer desde las nubes, para sentir su muerte nuevamente.
- Maldita sea, debí haber escogido ser Sombra.
domingo, enero 24, 2010

Mientras Llueve

En la dulce mañana sentí
por primera vez en el año
las gotas de la lluvia
sobre mi cuerpo
enfriando el instante
cautivando el recuerdo

recogiendo la sonrisa
de cada gota estallada
sobre las figuras
del siempre claro cielo.
Las nubes agradecen
al alma impertinente
que llora con sus gotas
que clama cada aire
que ama su estación.
Mira, querida, arriba
mientras está lloviendo
claro contra el vidrio,
ríe antes de que vuelva
la fogosa neblina

y el estallido del cartón.
lunes, enero 18, 2010

Around the World

Around the trees of the world
hide the biggest secrets
in their roots
the greatest mazes.

The light stream bursts into our eyes
shining brightly in the dark,
dark and clear blossom
of the instant, passing by our side.

The throat is never interrumped
with each scream of joy
of satisfaction of this world
of these seeks of the world.

The saphired sky
runs into the souls
waits for the second
of the treasures in the eye.

Around the lives of the world
races are run by soldiered souls
some more peacefuly
turn them into something beautiful.
sábado, enero 16, 2010

Canas Rojas


Lo siento por el tama;o de la letra, mi blog parece estar caprichoso...

La ventana al final del corredor miró al mirador de la montaña, no muy alta ni lejana, con un solo ojo de picardía. Las aves escondidas en aquel árbol fosforescentemente bello, vislumbrando el horizonte nubloso de mares perdidos. En aquella casa, de largas generaciones, lloraban las hormigas por culpa de la lluvia inocente. Unas cuantas esquinas accidentadas de cemento quebradizo eran los bordes de la avenida, por donde se acercaban sus fieles amos.

En la distancia el aire se sentía más suave y esponjoso sobre los finos rostros de la pareja, ya mayor, corriendo las largas fibras de pelo sedoso de su esposa. El carro color negro convertible de modelo reliquia se movía relativamente rápido con el apretón frecuente del zapato de Francisco. Sus canas, como las de Margaret, brillaban eternamente con los rayos del sol omnipotente, rigiendo sus reinos en lo alto del universo. Una sonrisa era la respuesta de su esposa, no necesitaba decir más, sabía que su alma andaba en quietud y no habría nada que pudiera evitar su claro amor. Él como caballero que siempre ha sido, la devolvió con una caricia en la mejilla.

Las millas disminuían velozmente, pero los dos viejos no podían evitarse, de vez en cuando Margaret lo miraba de reojo coqueto. Luego posaba su mirada sobre la montaña colosal. Las aves revoloteaban de vez en cuando en el cielo, su cielo. La trascendental casa se asomaba en el fondo de las roturas del barro por donde el carro se desplazaba. La puerta desdichada por el abandono poco frecuente sollozaba de a poco bajo el regazo del muro marrón de la pared. Mientras los arbustos posaban ante el flash de la cámara proveniente del ojo del sol, las cortinas dibujaban al par de viejos enamorados más atrás del gran árbol. Sus hojas recobraban sus pixeles al pasar de las dos cabezas plateadas sonriendo de la vida más allá del sueño.

La tranquilidad que transmitía los ojos verdosos del cuerpo de vestido violeta era más allá de sublime, por otro lado, los azules bajo el sombrero negro de Francisco poseían confianza. El abismo donde habían construido la casa, hace ya once generaciones, parecía menos peligroso con la estadía de Francisco y Margaret. Los Buendía, de apellido sonoro, podrían estar celosos de ellos en su vista lejana y exiliada de la civilización. Al detener el carro, los labios rojos se movieron nuevamente junto a su perfecto maquillaje, abrió la puerta suavemente y estiró sus finas, aunque ahora arrugadas, piernas. Francisco sólo volvió a sonreír, sacó el llavero de toda la vida y se dejó consumir por la puerta de su eterno hogar de sueños, con su amada a su lado.

El carro negro, se encontraba en la ciudad destrozado, con un par de canas manchadas de rojo.

martes, diciembre 22, 2009

Cargas Ligeras

Las cargas no son siempre pesadas,
algunas veces es el alma que los siente
imaginandoselo, a su gusto y merced.
De rumbos y claros ando como tú,
siempre con aquella memoria fugaz,
de lo compartido con el tiempo.

Sonrisas blancas de horizontes,
el celeste refleja la luz de la ciudad
de noche, nocturnas risas de alegría.
El recuerdo se esconde en el paladar
y el grito en el pecho. Ahora corro
seguro con cada palpitación.

Cada paso de movimiento es más
apresurado que el anterior, el mundo
permanece quieto iluminado por las
viejas luciérnagas de los cielos compartidos,
de tierra y brillo, de sueño y mente
sumisos a la acción brillante.

La palabra escapada de la garganta
suena más clara, con un eco en el panorama
de la vida, en la que se encuentra el viejo
árbol, viviendo con paz y rojos cielos.
Las cargas no pesan cuando el alma
permanece libre al viento y nuestros
rostros fieles al futuro colosal.
martes, noviembre 10, 2009

The Cold Masquerade

Red dress dancing fast,
transparent body as glass,
take off your fair mask.
martes, octubre 27, 2009

Perpendicular

Alguna vez te has mirado
en un espejo sin fondo,
sin fin ni mundo,
sin huellas de unos suaves labios.

Alguna vez has pensado
en lo que no sucedió
y quedaste atrapada
en un adiós cualquiera.

Alguna vez te has escuchado
mientras cantas en la ducha,
o con tu aguda voz,
cantando hacia el vacío.

Alguna vez has sentido lo
que dicen las palabras,
cuando estas en la lejanía,
sabiendo que nadie te encontrará.

Aunque todos sabemos que te has quedado
escuchando aquella melodía melancólica,
pensando en el ayer,
mirando en lo que fue,
sintiendo lo que siempre te hará falta.
martes, octubre 20, 2009

Calla Mano, Calla

Algunas veces me pregunto cuando será el momento de poder dejarlo todo, y yo con éstas ganas de escribir y tantas, pero tantas, cosas que explicar, pero sin escribir nada de lo que enserio quiero decir! Me sofoca y desespera!
Con razón el agua de la pisina se siente tan calida cada vez que me hundo, y me dejo ir al fondo, pensando...
miércoles, octubre 14, 2009

La Simplicidad de la Suerte

Deja que los dados giren mas,
hasta que súbitamente se detengan,
y ya todos sabremos
que no quedaran en tu cuadro.
Pues el color rojo nunca les agradó mucho,
y las palabras dulces le resbalan,
con las otras miradas,
que definitivamente no vienen de un cuento de hadas.

Si has de alguna vez jugar con dados,
pide a alguien mas que te los sople.
domingo, octubre 11, 2009

Obsesión Inversa

Ya me cansé, estoy harto de tí. Cada vez me sigues, me acosas, me estresas. Estoy cansado de tus maneras de actuar, de mirar y de pensar, siempre crítica y obsesiva. Miro hacia un lado y te encuentro, miro atrás y te veo, miro hacia arriba y te encuentro en un parapente volando encima de mi cabeza. Déjame respirar, que tu oxigeno de carbono no me ayuda ni un poquito. Siempre andas detrás de mí, con tus pequeños y difusos ojos encima mio. No entiendo cuando descanzas, y te relajas. Llamas por la noche y por el día y por la tarde y a toda hora. Me visualizas en las nubes y me cuentas historias juntos. Tus pensamientos son monótonos y cansancios. Piensas en lo que haremos mañana cuando vayamos al parque, o qué pelicula estarán dando. Tienes un mundo organizado y te fascina vigilarme cuidadosamente. Algunas veces quiero escaparme de tu mirada, cerrarte los labios, e irme lejos, muy lejos, de tus suaves manos. Sigues y sigues y no cambias, por qué no miras un momento al cielo y repasas el momento sin seguir mis saltos. Cada vez que te veo te emocionas y me emociono y hablas y me callo. Me asfixias con las palabras y las múltiples evasivas miradas diarias. Me hartas y me oprimes. Y sin decir lo tanto que me desesperas.

Y hoy no te veo. Tus miradas desvanecieron. Miro rápidamente atrás y no encuentro tus ojos, ni tu rostro, el cielo anda claro sin ningún pequeño punto volando. El aire está fresco, pero sumamente frio, congelando mis pulmones. No he escuchado tu palpitar en mi cuerpo, ni una sola vez. Tu suave rostro está ausente y tus finos labios callados. Ninguna llamada, ni la más remota posibilidad de un pequeño timbre que suene con ecos en mi cabeza. Te busco evasivamente, corro sin encontrarte, miro atrás, nada, miro arriba, y con solo el aire me encuentro. Me estás poniendo nervioso, me monto en un parapente en el aire, buscandote con unos binoculares pesados y negros. Los edificios me quitan toda visibilidad, y la sombra de los árboles no me dejan pensar. Te veo en cada nube, en cada pájaro. Entonces corro nuevamente, me dirijo a tu casa, está vacia, ningún rastro de tu existencia. Grito tu nombre para que de un eco en cada cuerto de la ahora iluminada ciudad. Leo tu nombre en cada pared, encuentro tu esbelta silueta en cada esquina, oigo voces pero en ninguna la tuya. Ahora no te encuentro y te busco, te prometo que te buscare toda mi vida, pero tan sólo no me digas que aprendí ésto de tí.
martes, septiembre 29, 2009

Into Dawn

Your eyes shine brightly
in the darkness that holds us,
our smiles fade away.

Mirando Hacia Afuera

El aire lo siento fresco sobre mi piel, sé que debo escupirlo todo. Ahora ha de ser el momento de expresarme desde adentro. De empezar, de mirar, de lograr. Ahora empiezo a mirar hacia afuera, con una vista mas amplia y una perspectiva mas profunda. Ahora escribo desde adentro.
Y miro, y sigo mirando, esperando poder ver tu delicado rostro en la lejanía.